En la noche del miércoles, la Policía de Salta interceptó dos camionetas en las proximidades de General Güemes, un pueblo ubicado a unos 30 kilómetros de la capital salteña.
En el interior de las vehículos, se descubrieron ocho miembros de la Comisión Directiva del Sindicato de Petróleo y Gas de Cuyo, una agrupación gremial que representa a trabajadores del sector en la provincia de Mendoza.
Según fuentes policiales, los detenidos transportaban un arsenal letal que incluía armas de fuego, municiones, machetes y «miguelitos», una herramienta utilizada para pinchar neumáticos de vehículos.
La detención se produjo después de que la Policía de Salta recibiera una denuncia anónima sobre la presencia de dos camionetas sospechosas en la zona.
La Federación Argentina Sindical del Petróleo (FASPyG) emitió un comunicado en el que aseguró que «se evitó una tragedia» y responsabilizó a los secretarios generales del gremio por la situación.
Según la FASPyG, los secretarios generales del Sindicato de Petróleo y Gas de Cuyo habrían organizado el atentado contra un acto gremial que se llevaría a cabo en General Güemes.
La FASPyG también denunció que el Sindicato de Petróleo y Gas de Cuyo ha estado involucrado en una serie de conflictos laborales y que los secretarios generales del gremio habrían intentado «acallar» a los opositores a través del terror.
La Policía de Salta inició un investigación sobre los hechos y detuvo a los ocho miembros de la Comisión Directiva del Sindicato de Petróleo y Gas de Cuyo.
La situación ha generado un gran revuelo en la comunidad gremial y los familiares de los detenidos han solicitado la liberación de sus seres queridos.
La FASPyG ha acusado a los secretarios generales del Sindicato de Petróleo y Gas de Cuyo de intentar «acallar» a los opositores a través del terror y ha pedido que se tomen medidas para prevenir futuros conflictos laborales.