La moda courier se ha convertido en una de las tendencias más fuertes del mercado argentino, y sus números no mienten. Según las últimas cifras, la modalidad courier alcanzó u$s125 millones en junio de 2026, lo que representa un crecimiento interanual del 73,8%.
Este fenómeno no solo es notable por su velocidad, sino también por su impacto en la economía local. Sectores como la indumentaria y la electrónica, que tradicionalmente han sido fuertes en Argentina, están sufriendo caídas de producción y pérdida de empleos formales. La falta de competencia y la mayor eficiencia de las empresas de modalidad courier han llevado a muchos consumidores a optar por esta opción.
Los shoppings, que en un principio parecían estar a salvo de esta tendencia, también están sentando mala cara. Las ventas de ropa, electrodomésticos y juguetes en estos centros comerciales han caído en un 20% en los últimos meses, lo que equivale al 40% de las ventas totales. Esto se debe en parte a que muchos consumidores prefieren la comodidad y la conveniencia de la modalidad courier, que les permite recibir sus compras en casa sin tener que salir de su casa.
La pregunta es, ¿qué significa esto para el futuro del comercio en Argentina? ¿Será posible revertir esta tendencia y hacer que los shoppings vuelvan a ser los centros comerciales que siempre fueron? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa está clara: la moda courier no se va a detener pronto. La gente está cada vez más cómoda con esta opción y las empresas que no se adaptan corren el riesgo de quedar atrás.
Es importante destacar que la modalidad courier no es solo una tendencia, sino también una realidad que debe ser abordada por las autoridades. La falta de regulación y la falta de infraestructura para manejar este tipo de comercio pueden llevar a problemas en el futuro. Es por eso que se deben tomar medidas para garantizar que la modalidad courier se desarrolle de manera sostenible y justa para todos.