Gremiales

El dueño de Conarpesa exige test de drogas a un sindicalista y condiciona la negociación por los 39 despedidos

El presidente de la pesquera de Puerto Madryn, Fernando Álvarez Castellano, acusado de ‘falopero’ por el dirigente del STIA, José Díaz, exige un examen toxicológico al sindicalista

La tensión en el conflicto laboral que afecta a la pesquera de Puerto Madryn se acrecentó este jueves al ser anunciada la condición que el dueño de Conarpesa, Fernando Álvarez Castellano, impone para participar en las audiencias de conciliación.

Según fuentes cercanas a la negociación, el presidente de la empresa pidió al secretario gremial del Sindicato de Trabajadores Industriales de la Actividad Pesquera, José Díaz, que se sometiera a un test de drogas.

La medida fue tomada en represalia por las acusaciones que el dirigente sindical le lanzó hace unos días, cuando lo calificó de ‘falopero’ en un comunicado oficial.

‘Si el señor Díaz está tan seguro de su integridad, no hay problema en que se realice el test. Incluso le propongo que se haga el análisis público, para que todos puedan ver que no hay nada que ocultar’, expresó Álvarez Castellano en una declaración.

La respuesta del sindicalista, sin embargo, no fue tan clara. ‘No vamos a aceptar ninguna condición que no esté en la mesa de negociación’, dijo en un tono firme.

La negociación entre Conarpesa y el STIA se inició después de que la empresa despidiera a 39 trabajadores, lo que generó una gran molestia entre los sindicalistas.

‘Esta es una forma de chantaje. Quieren someter a nuestro compañero a un test de drogas, y no están dispuestos a sentarse a negociar en serio’, criticó Díaz.

La situación es cada vez más tensa, y se espera que la situación se resuelva en las audiencias de conciliación que se llevarán a cabo a lo largo de la próxima semana.

La empresa y los sindicalistas están en una posición de fuerza y debilidad al mismo tiempo. Por un lado, Conarpesa se ve afectada por la crisis económica y no puede permitirse mantener la plantilla original.

Por otro lado, los sindicalistas tienen la capacidad de organizar manifestaciones y disturbios, lo que podría dañar la reputación de la empresa y afectar sus ventas.

La negociación es un juego de estrategias y tácticas, y solo el tiempo dirá quién saldrá victorioso en este conflicto laboral.

Lo que está claro es que la situación se está volviendo cada vez más complicada, y es posible que se llegue a un acuerdo que no satisfaga a ninguna de las partes.

La pesquera de Puerto Madryn es uno de los principales empleadores de la zona, y el conflicto laboral podría tener consecuencias económicas importantes para la región.

La situación es muy delicada, y se espera que la situación se resuelva de manera pacífica y justa.

Lo más visto

Salir de la versión móvil