El conflicto laboral entre Camioneros y las empresas de bebidas no cesaba de crecer, hasta que el Gobierno intervino con una medida drástica: dictó conciliación obligatoria para resolver el problema.
La decisión de la Secretaría de Trabajo se tomó después de más de 10 días de tensión en la distribución de Coca-Cola, Quilmes y CCU en todo el país.
Las asambleas de Camioneros, encabezadas por los Moyano, habían impuesto un ‘trabajo a reglamento’ que afectó la entrega de los productos a los supermercados y tiendas.
Según fuentes diplomáticas, el gremio aceptó la medida del Gobierno y comprometiéndose a normalizar la distribución de las bebidas mientras se negocia el reclamo por equiparación salarial.
El conflicto había comenzado cuando los camioneros reclamaron una mejor remuneración y condiciones laborales, argumentando que eran inferiores a las de otros gremios que representan a distintos sectores del transporte.
La medida del Gobierno busca evitar un desabastecimiento de bebidas en todo el país, lo que habría tenido graves consecuencias económicas y sociales.
El Ministro de Trabajo, que no quiso darle nombre, aseguró que el objetivo es ‘resolverse el conflicto de manera pacífica y justa para ambas partes’, y que el Gobierno se encuentra ‘dispuesto a dialogar con Camioneros para encontrar una solución definitiva’.
Mientras tanto, los Moyano prometieron que sus militantes ‘se esforzarán por normalizar la situación, pero también reiteraron que ‘no se rinden’ en sus reclamos.
La situación se mantiene tensa, pero parece que el Gobierno ha dado un paso importante hacia la resolución del conflicto.